Recién egresado del VI Ciclo de Capacitación presencial que dicta la Universidad de San Andrés (UdeSA), un equipo de voluntarios presentó el proyecto “Oídos a la obra”, destinado a colaborar con la integración de personas con discapacidad.
Dos de las formas más utilizadas para que las personas con discapacidad visual puedan leer consisten en la implementación de softwares especialmente diseñados, que “leen en voz alta” todo tipo de texto que aparece en la pantalla de una computadora personal; o el conocido sistema “Braille”, que permite la lectura a través del tacto.
No obstante, en ninguno de los dos casos el acceso a los textos deja de ser un camino sinuoso para el no vidente, ya que el primero demanda una considerable inversión económica; y el segundo, termina en un páramo poco fértil, dado que sólo entre un 5 y un 10 por ciento de los libros publicados llega algún día a existir en ese formato.
Por eso, cuando a Carlos Lima Coimbra le detectaron “Penfigoide ocular”, una enfermedad crónica, autoinmune e inflamatoria, que afecta las mucosas causando, paulatinamente la pérdida de la visión, pensó en la posibilidad de crear una biblioteca sonora para compartir su pasión por la lectura con quienes poseen dificultades visuales, motrices o neurológicas. Así fue como en julio de 2005 logró transformar su sueño en realidad y fundar el Centro Iberoamericano Cultural de Audio Lectura y Educación (CICALE).
Con ganas de llevar lo aprendido a la práctica, y apuntalar la labor de CICALE, un grupo de Voluntarios Telefónica egresados del VI Ciclo de Capacitación que dicta la Universidad de San Andrés (UdeSA), presentó el proyecto “Oídos a la obra” como parte final de su instrucción.
“El proyecto tiene dos grandes columnas. Una es el aporte económico, que va a ayudar a CICALE a fortalecer toda la parte informática de su accionar. Sin embargo, lo fundamental para nosotros –y en lo que creemos que más podemos aportar- es en la difusión del servicio. En este sentido pensamos mencionar los datos de contacto de la institución en las facturas de Telefónica, Speedy y Movistar”, explica Miguel Esquivo, integrante del equipo que participa de la iniciativa.
“La organización no tiene aportes estatales ni privados. Agradecemos el apoyo de Voluntarios Telefónica, porque nos dará un gran impulso y una gran difusión. Lo importante es que la gente nos conozca y sepa que existe la posibilidad de leer `escuchando´”, agrega Carlos, desde CICALE.
La entidad, una asociación sin fines de lucro, tiene su sede en Villa Martelli, partido de Vicente López, provincia de Buenos Aires; y actualmente su audioteca cuenta con alrededor de 60 socios activos. A futuro, el objetivo es generar actividades capaces de incrementar la cantidad actual de beneficiarios a 300 personas con discapacidad visual.
La iniciativa se enmarca dentro del grupo de proyectos “Aprender y hacer”, la rama de actuación de Voluntarios Telefónica en la que se inscriben los emprendimientos sociales que surgen como resultado del ciclo de capacitación anual de voluntarios que se realiza junto con UdeSA, en Buenos Aires.
Material disponible |
CICALE cuenta con, aproximadamente, 800 audiolibros (300 en proceso de digitalización) grabados en CD´s con tecnología MP3, con la narración del libro hecha por locutores profesionales, en muchos casos, y por sus propios autores, en otros; abarcando actualmente los siguientes géneros y temáticas: administración, autoayuda, clásicos, ensayos, humor, infantiles, investigación, novelas, poesía y teatro, entre otros. Posee, además, títulos en italiano, francés, portugués e inglés.
Si te interesa conocer más acerca de CICALE y su catálogo completo de audiolibros, podés visitar www.cicale.org.ar
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