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La problemática, en números
Un informe de la OIT revela que, en el mundo, trabajan unos 218 millones de niños y niñas, y sólo en América Latina, esa cifra asciende a unos 5,7 millones. Del total de niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años que lo hacen, 126 millones desarrollan lo que se conoce como “las peores formas”, denominación que comprende esclavitud, prostitución, tráfico de estupefacientes, participación en conflictos bélicos (actualmente existen 300.000 menores de 15 años relacionados con algún conflicto armado) y “todo aquel trabajo que por las condiciones en que se lleva a cabo, daña la salud, la seguridad o la moral de los niños”, según especifica el Convenio 182 de la OIT que Argentina suscribió en 1999, con la salvedad de considerar delitos al tráfico de estupefacientes o la explotación sexual.
En Argentina, según un último relevamiento oficial (1), realizado en las áreas urbanas y rurales de Jujuy, Salta, Tucumán, Formosa, Chaco, Mendoza y el Área Metropolitana de Buenos Aires, el 6,5% de los niños de entre 5 y 13 años, y el 20% de los adolescentes entre 14 y 17 años, que viven en esas provincias, trabaja, lo que significa 193.095 y 263.112 niños, respectivamente. Sin embargo, los expertos señalan que, de hacerse un sondeo en todas las regiones del país, las cifras escalarían hasta alcanzar el 1,5 millón de niños y niñas en situación de trabajo.
En relación a las tareas que prevalecen en nuestro país, los especialistas destacan la venta ambulante, la mendicidad, el cartoneo y el reciclaje de residuos en basurales, en el caso de las grandes ciudades y su conurbano; y la fabricación de ladrillos de barro, la ayuda en cosechas, el cuidado de animales y hasta la utilización para demarcación de áreas de fumigación (los “niños bandera”), en las zonas rurales. |